Matt Groening ha vuelto a demostrar su capacida profética, solo comparable a la de Jules Verne, cuando esta noticia ha salido a la luz, BBC Mundomediante…
¡Ya lo dijimos! El creador de Los Simpsons y de la preclara Futurama nos está avisando en sus creaciones del futuro de la humanidad. Depués de viajar en el tiempo con el extraño caso delSapo Gigante, es el momento de descubrir gracias a Kent Brockman cual es el destino de la tierra a partir de esta noticia…
Bien… este blog no tiene el suficiente transito de lectores como para hacerse responsable de las estupideces que unos mamiferos con capacidad de procreación hagan. ¿No se tenía que encargar la evolución de aniquilar a estos especímenes o hacerlos estériles? ¿No era el estúpido de la manada el primer candidato a ser engullido por la supervivencia del más adaptado?
De todas formas, no creo que hayamos tenido nada que ver, pero para aclarar: una cosa “que no tiene nombre” es una cosa que no tiene nombre. Un hijo no es una cosa. Un hijo es esa personita que odiará desde lo más profundo de su corazón cuando se de cuenta que se llamaPilot Inspektor y de forma casi justificada agrederá con saña a su progenitor.
Nuestro más sincero apoyo a Talula does the Hula in Hawaii, Kevin Costner de Jesús, Fish an Chips, Number 16 Bus Shelter, y tantos otros que en silencio maldecirán: ¡Me cago en mis padres!
¡AaaaRRRggggh! ¡Me sangran los ojos! ¡Por el amor de Dios!¡Pero esto que es!
Ya se que fuí yo el que abogué por una mayor imaginación a la hora de poner nombre a las cosas que no lo tenían, sé que fuí yo el que apostó al cien por cien porlos juegos de palabras, pero en mi humilde opinión, esto pasa de castaño oscuro. ¡No señores!¡No todo vale! Señores redactores, acaben el bachillerato, por lo menos.
Con deciros que no me pude acabar ni la caña…
La PEPtemporada, que fuerte. Juego de palabras (sic): actual entrenador del Barcelona, Pep Guardiola; ¿que está haciendo ahora el Barcelona? la pretemporada…¿entendéis? Que fuerte. Snif…
A no ser que… el Mundo Deportivo sea un diario filial delJueves y no un diario de información deportiva…
Si tuviera que escribir un post por cada noticia que me ’sorprende’, por decirlo de alguna manera, del 20 minutos, acabaría el espacio del .wordpress en una semana. Pero bueno, como hace tiempo que no posteo, pues ahí va esta (leerla que no tiene desperdicio):
Voy a completar el ranking, de más trabajador a menos:
Batería
Cristiano Ronaldo
Marcus Smith, Director del estudio.
A bote pronto, ¿quién es Marcus Smith?: Ni idea. Si tuviera un nombre un poco más extraño podría encontrarlo en el google, pero como es bastante del montón pues como que no parece salir en las primeras páginas. Así que, para empezar, pondré la foto del primer tío que sale:
Y a continuación voy a esbozar, en 5 puntos, su perfil ficción:
Trabaja en las universidades inventadas de Chichester y Gloucestershire
No tiene ni idea de fútbol. Conoce a Cristiano Ronaldo porque está de moda e ignora que entre liga, copas inglesas, copa de europa, eurocopa y amistosos, no creo que haya jugado menos de 60 partidos. Nada de 40-50…
Como buen fan de Blondie, no tiene ni idea de música. Si quieres comparar a ‘alguien’ con un ‘batería’, obviamente no coges al batería de Blondie. Un tipo al que los Ramones echaron del gupo porque ‘era un desastre’. ¡los Ramones!
O le molan los estudios sesgados o es un vago, porque no se explica que pase de incluir los tiempos de ensayo y los entrenamientos.
Tampoco parece que le importe que no sean comparables la tensión de uno u otro cuando están ‘trabajand’. Porque digo yo que la presión que soporta Cristiano cuando va a tirar un penalty ante 100000 personas que lo matarían si lo falla con la que soporta Clem Burke delante de las 50 personas que van a sus conciertos que no se darían cuenta si a la batería le falta un bombo (ver punto 3)
No obstante, lo que más sorprende del ‘estudio’ aparte de su estupidez, es que Blondie haga 100 conciertos al año.
Que no os engañe el título del post. Es solo un título. El cuerpo sano no puede ser el de un boxeador (con la de golpes que recibe) y una mente sana no puede ser la que ideó el deporte ¿total?: el Chess Boxing.
“Las reglas del juego no son complicadas pero sí exigentes con los competidores, que tienen que alternar rounds de cuatro minutos de ajedrez y rounds de tres minutos de boxeo, con un minuto de descanso de por medio para quitarse los guantes y volver a colocar el tablero en el ring. Así hasta los 11 asaltos. El ganador es el que consigue dejar K.O. a su oponente en cualquiera de las partes del juego”
¿Que nos pasa? ¿Tanto nos aburrimos? Todavía nos tendremos que oir comentarios del tipo: ¿que os gusta tanto del fútbol, 22 tios con pantalón corto corriendo detrás de una pelota?
De todas formas, mis felicitaciones a Nicolay Sazhin, actual ganador y esperamos de Cuatro, nuestra cadena de información deportiva favorita, la emisión cada mediodía de estos combates extremos, en sustitución del ya desfasado Pressing Catch…
Mirar y flipar…
Ahora que lo pienso… ese momento en que sabes que en tres movimientos tu adversario te va a meter un jaque mate que te va a dejar temblando, y te entran ganas de tirar todas las piezas con un barrido con el brazo, y estampar la tabla cuadriculada en la cabeza del oponente…¿ no sería el inicio de este juego?
21 millones a la de uno…. 21 millones a la de dos… 21 millones a la de tres…. ¡¡¡Adjudicado por 21 millones más 4 variables al italiano calvo del fondo de la sala!!!
Vendido. Para el recuerdo quedan las elásticas, las espaldinhas, los golazos al Madrid, al Chelsea, al Sevilla, la Champions, las Ligas, el ver al mejor jugador del mundo, el poner al Barça de nuevo en el mapa, el saludo surfero y mil cosas más.
Pero no nos pongamos tristes. A 16 de Julio de 2008 no se va nada de eso. Se va un gordo que no juega en el Barça desde Marzo. Un vago que un día decidió que prefería no jugar. Un tipo que lleva dos años metido en un gimnasio en lugar de entrenar. Un fingelesiones.
Quizá en Milán vuelva a ser el que fue. Quizá Milanello sea ese sitio mágico y ultratecnológico donde fabrican atletas perfectos. O quizá no. Quizá lo rompan de tanto entreno.
Sinceramente, a fecha de hoy, si viviera en Milán montaría una discoteca brasileña.
No tengo palabras para describir a la gente que pasó la noche haciendo cola para comprarse el iPhone.
Bueno, no tengo palabras que no sean ofensivas, claro. Ofensivas tengo, y muchas. Porque, ¿cómo puedes definir sin ofender a un australiano que espera 11 horas para comprar un teléfono? ¿y a Carlos, que esperó durante 17 horas para ser el primero y se lo tuvo que llevar en negro? ¿y qué decir de una chica que esperó 10 horas y luego no pudo llevarse el móvil porque en las portabilidades te entregan el teléfono 7 días después? (esta es una pena porque la vi por la tele y no encuentro el vídeo, pero era para morirse de la risa)
La definición más comedida que se me ocurre es ‘Los Tontos del iPhone‘. Tengan cuidado porque en algun momento algun un amigo suyo se habrá convertido en uno de ellos y les vendrá a con las bondades de su nuevo teléfono.
No sean crueles con él. No le recuerden lo que ha pagado o pagarán por un teléfono móvil. Recuerden que es ‘El Tonto de los 300 euros’. Mierda, ya lo he hecho.
La gente que divide al pueblo entre los que tienen jefe y los que no lo tienen se equivocan. Todo el mundo tiene jefe y por condición sine quanum todo el mundo es jefe de alguien.
Con el propósito de encaminar nuestro mundo hacia un lugar mejor y hacer que los lunes nos levantemos inspirados para cambiar los equipos que dirigimos o los jefes de los equipos a los que pertenecemos, hemos creado esta serie dominical:
Hay una serie de jefes que pese a ser realmente duros, el pequeño corazoncito que debería habitar en el interior de la encallecida coraza, se le intuye…
Claramente, para los que lo conocemos, este no es el caso del Sr. Burns. Es justamente lo contrario: se le sospecha (aunque es manifiestamente comprobable) una dureza y una frialdad a prueba de sonrisas de bebé, pero, ah! Maldita humanidad!, todo hombre, por muy mamón que sea tiene momentos de debilidad. Y es en estos casos cuando la figura de un ogro como Burns se convierte en entrañable.
Entre sus (algunos ilustres) empleados el odio golea a la amistad o a la admiración, consiguiendo, eso sí, que nadie se mantenga neutro en sus sentimientos hacia Monty.
No lo hemos escogido en este décimo capítulo por sus dotes de mando. Si la central nuclear de la que es dueño y director tuviera que entrar en un ranking de funcionamiento y productividad, seguro que dejaría a la ya defenestrada estación MIR en una lejana segunda posición.
Pero si nos sirve para darnos cuenta que el, a veces ponernos de parte de uno de los implicados de la cadena laboral, jefe o empleado, dará como resultado, como mínimo, una etapa de tranquilidad laboral.
Siempre que Monty Burns ha sido tentado por el bien, el tiro ha salido por la culata. Pero el que esto ocurra, generalmente inspirado por uno de sus trabajadores, es significativo pues la maldad total (en este planeta) no creemos que exista.
Capaz de hacer cualquier cosa para cumplir su objetivo (sea bueno o malo o no lo distingamos bien) sabe salirse siempre con la suya de un modo u otro.
Poco ortodoxo y movido generalmente por la avaricia y la codicia, pudiendo salvar estos espinosos temas, es posible que un empleado también logre sus objetivos mediante su egoísta jefe. Es cuestión de saber que hilos mover.
Y sobretodo, el que no recuerde tu nombre no quiere decir que no te recuerde a ti.
¡Grande!¡Muy grande! lo que pasa por mi cuerpo y por mi cabeza cuando ojeo (y ahora repaso con detenimiento) la gran obra de arte de nuestra infancia que es papel y plástico, el libro de Oscar Lombana.
Lombana ha fabricado una auténtica máquina del tiempo. Produce sensaciones a todos los nacidos en la década de los 70 que te envían directamente a un recuerdo cualquiera de galletas maria, leche, ¡Oyó!, rodillas peladas, piernas cruzadas, mocos y sábados por la mañana.
Lo podeis comprar aquí y lo publica Astiberri. Y ya que es algo realmente asequible: hijos de la democracia (sic)! amigos de la resistencia! lectores del TBO! A por el cuaderno…
¿Que?¿No me acabáis de creer? pues van una de los centenares imágenes del libro con la que muchos de vosotros no podréis evitar murmurar: Pero que coño… ¿cuanto tiempo hacía que yo no veía eso?…