La gente que divide al pueblo entre los que tienen jefe y los que no lo tienen se equivocan. Todo el mundo tiene jefe y por condición sine quanum todo el mundo es jefe de alguien.
Con el propósito de encaminar nuestro mundo hacia un lugar mejor y hacer que los lunes nos levantemos inspirados para cambiar los equipos que dirigimos o los jefes de los equipos a los que pertenecemos, hemos creado esta serie dominical:
Como ser jefe!
Como ser jefe (V) John “Hannibal” Smith El equipo A
Sea casual o no, tenemos hoy a otro jefe de equipo (el equipo) reciclado del aparato de defensa de los Estados Unidos. Esta vez un coronel. Alto rango para un repudiado.
Porque al duro trabajo de administrar y rentabilizar la tarea de un equipo de personas, se le suma el hecho de ser clandestinos, esto es, no hay un sueldo fijo que llega cada final de mes.
En esta ocasión, nuestro jefe, es además el encargado de mantener al grupo por el tema de la ilegalidad de su situación lo que le lleva a ser, más que un jefe, un padre para ellos.
Sus cualidades como líder están fuera de toda duda, pues su equipo es el mismo que comandaba cuando coronel, que, fielmente, desertan con él para convertirse también en proscritos.
No conocemos la dureza o el trato del coronel Smith en el adiestramiento o en combate durante el pasado de estos en la base militar o en plena guerra del Vietnam, y eso es una lástima. No podemos meternos en antecedentes y así lo único que podemos decir de Hannibal como jefe es que era un buen tipo. Un colega más, un miembro del equipo, arrimador de hombro y siempre con las manos en la masa. No da órdenes, le basta una mirada y una sonrisa para que su equipo supiera exactamente que tenían que hacer. El buen humor y el optimismo es la mejor lección de John Hannibal.
Perfectamente capaz de quitar hierro a los asuntos, sacando presión a sus hombres, y dotándolos de la seguridad para cualquier tarea por increíble que esta sea.
Quizá sea uno de los primeros jefes de grupo de nuestra historia; me lo hace pensar el nombre de guerra, Equipo A, por ser la A la primera del alfabeto y por mi limitada memoria…
Lo consideraremos un buen jefe, experto en la administración de tareas, optimizador de recursos, y amigo de sus amigos. Autor de planes maestros, improvisados pero extraordinariamente efectivos, que en un alarde de humildad, al final de cada plan infalible, como si la cosa hubiera pasado por casualidad, gustaba hacer saber que le encantaba que los planes salieran bien.

Me encanta que los planes salgan bien…