La gente que divide al pueblo entre los que tienen jefe y los que no lo tienen se equivocan. Todo el mundo tiene jefe y por condición sine quanum todo el mundo es jefe de alguien.
Con el propósito de encaminar nuestro mundo hacia un lugar mejor y hacer que los lunes nos levantemos inspirados para cambiar los equipos que dirigimos o los jefes de los equipos a los que pertenecemos, hemos creado esta serie dominical:
Como ser jefe!
Como ser jefe (VI) Aaron Hotchner: Mentes criminales
No sabemos si por consenso del equipo o por orden directa de su jefe, Aaron Hotchner, la plantilla que forma el departamento de análisis de conducta del FBI , tiene como norma no trazar perfiles de personalidad entre ellos.
Y es que este es el trabajo de estos agentes federales, que con Hotch al frente, intentan meterse en la cabeza del criminal con el fin de saber como actúa y adelantarse a su siguiente paso. Vaya por delante el trauma del jefe de un equipo de estas características. Serio, retraído, parco en palabras, peinado “raya al lado”, vestido siempre como un pincel y políticamente correcto, inútil a la hora de conjugar vida familiar y vida profesional (aunque el mérito de este consiste en haber intentado tener vida familiar, prácticamente inexistentes en los anteriores jefes) y a su vez, profesional como la copa de un pino.
Al no ser yo parte de su equipo, puedo trazarle un perfil, una forma de definirlo en una sola frase: típico norteamericano tan conservador que en 1998 seguía votando a Reagan…
Hotch no pierde el tiempo en futilidades, pocos segundos pasan entre la adjudicación de un caso y que el tío se ponga manos a la obra, y mande al grupo, tú aquí, tú allí, tú haz esto que aquel hace eso. Y Aaron es de los que se remangan y trabajan, no como otros, sabiendo siempre lo que tiene que decir o hacer cuando asesora a los cuatro paletos-policías que le piden ayuda en cada caso. Porque ante todo Hotchner es humilde: esos paletos-policías de cualquier pequeño pueblo de lo profundo de Estados Unidos, que no solo son incapaces de hacer su trabajo buscando un asesino sino que no encontrarían ni su propio bigote de ganadero untado de mierda para encontrarlo por el olor, al recibirlo con su equipo se exclaman, incrédulos, de que se pueda encontrar a alguien usando la psicología… y Hotch les ayuda. Sin acritud y como ya hemos dicho, de forma hiperprofesional.
La diferencia sustancial con otros jefes es la defensa de su gente. Hotch va a tratar un caso con implicación de uno de sus agentes como uno sin. Ya tenemos demasiados problemas y además estamos acostumbrados a verlo todo fríamente. Si te cortan a cachitos al especialista en secuestros, pues nada, se contrata otro y por supuesto, se busca al culpable para ajusticiarlo. Pulcro y correcto.
Significativo resulta que su superior siempre se lo quiera petar. Claro, teme por su puesto…
En vez de poner el clásico video del Youtube con un sentido homenaje, esta vez me ha hecho gracia este, una de las dos veces que se ha visto sonreír al jefe Hotchner, el tío.
