No tengo palabras para describir a la gente que pasó la noche haciendo cola para comprarse el iPhone.
Bueno, no tengo palabras que no sean ofensivas, claro. Ofensivas tengo, y muchas. Porque, ¿cómo puedes definir sin ofender a un australiano que espera 11 horas para comprar un teléfono? ¿y a Carlos, que esperó durante 17 horas para ser el primero y se lo tuvo que llevar en negro? ¿y qué decir de una chica que esperó 10 horas y luego no pudo llevarse el móvil porque en las portabilidades te entregan el teléfono 7 días después? (esta es una pena porque la vi por la tele y no encuentro el vídeo, pero era para morirse de la risa)
La definición más comedida que se me ocurre es ‘Los Tontos del iPhone‘. Tengan cuidado porque en algun momento algun un amigo suyo se habrá convertido en uno de ellos y les vendrá a con las bondades de su nuevo teléfono.
No sean crueles con él. No le recuerden lo que ha pagado o pagarán por un teléfono móvil. Recuerden que es ‘El Tonto de los 300 euros’. Mierda, ya lo he hecho.

Y luego dicen que estamos en crisis y no tenemos un puñetero duro, pero a la gente le falta tiempo para cambiar su movil (que funciona a la perfección y tendrá pocos meses de antigüedad) por el ultimísimo de la tienda.
Es algo que no entenderé nunca, pero alhomejor es culpa mía, estaré anticuada por llevar todavía un Nokia 7210 que todavía funciona genial.
si lo vendieran pintado de blanco y con el logo de apple seguro que volvía a ponerse de moda