Después de ver el capítulo piloto de la serie American Horror Story, no puedo hacer más que volver a escribir en este nuestro blog.
American Horror History. Porque, mas que una historia de horror americana, es la historia del horror del cine americano. No falta de nada: psicópata serial killer (en potencia), monstruo en el sótano, casa megaencantada/maldita, fantasmas, psiquiatra con paciente adolescente, comportamientos perturbados, cuadro maléfico, monstruos, látex y asistenta multiforme que tiene pinta de anunciar en algún capítulo que todos están muertos. Bueno, sí faltan cosas. Tres cosas: Poltergeist, vehículo fantasma y aparatos multimedia. Al tiempo.
American Horror Hysteria. Se conoce que para dar miedo, ahora, lo que tienes que hacer en un producto es montarlo muy rápido, con escenas muy cortas y pequeños frames, casi subliminales con imágenes que nos susurran al oído “ahora sí que tienes que tener miedo, antes igual no, nos hemos dado cuenta, pero ahora con esta imagen del mismo actor pero con cara de loco, pero de solo 0.36 segundos sí. Ahora sí.” Otra cosa… se puede abusar más y peor de las elipsis temporales? Creo que no…
American Error Story. Y después de ver el capítulo piloto me sorprendí autoconvenciéndome que no había visto una película, que me habían intentado explicar toda la serie en un capítulo. Que no me preocupara porque una de las 63 tramas que han abierto me interesará. Que en algún momento los actores se creerán lo que están haciendo. Que entenderé algo. Que sentiré algún sentimiento que no sea indignación. Que saldrán tetas. Que veré el siguiente capítulo.